Afectaciones climáticas y en la salud a causa del deterioro ambiental
Publicado en: ColumnasLuis Gerardo Romo Fonseca
El Sol de Zacatecas, viernes 6 de enero de 2012
La contaminación del aire, del agua y del suelo, así como la deforestación y el calentamiento global, son resultado de la industrialización que, en buena medida, se ha sostenido en una explotación irracional de los recursos naturales; que a lo largo de muchos años ha sido vista como sinónimo de prosperidad, aunque implique un atentado contra el patrimonio ambiental y la salud de las personas. Ni la tecnología ni la ciencia han sido lo suficientemente efectivas para prevenir el impacto negativo que el modelo de desarrollo economicista prevaleciente, ha provocado en los seres vivos; ni tampoco, han sido capaces de restaurar el daño que ocasionan a la naturaleza en su conjunto.
En nuestro país, el año 2011 trajo sequías, heladas e inundaciones que dejaron afectaciones en el 70% de la superficie cultivada del país; de no adoptarse medidas inmediatas de mitigación y de prevención, los impactos de los fenómenos naturales pueden ser mayores y afectar la producción de alimentos y generarse un aumento en el precio de los granos y productos del campo que puede llegar a más de 100%. Estas alteraciones merman la salud, infraestructura y seguridad en los asentamientos humanos, a la par de arrojar pérdidas que alcanzan el 4.2% del Producto Interno Bruto, por el impacto de los fenómenos climáticos atípicos en el país.
Las bajas temperaturas del invierno, han provocado al menos 31 muertos y arrojado cuantiosos daños a la agricultura en el país; ya golpeada por la histórica sequía que arrastramos durante el 2011, la peor en siete décadas: más de seis millones de cabezas de ganado bovino se encuentran en riesgo y causado la caída en la producción de granos, principalmente maíz y frijol, según ha manifestado la propia Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa). Por tal motivo, el 2011 fue un año catastrófico para el campo mexicano, tal como lo calificó el presidente de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Gerardo Sánchez García, quien además afirmó que también será recordado por la insensibilidad del actual gobierno federal panista. Para el líder de la CNC, la administración que encabeza Felipe Calderón Hinojosa se ha caracterizado por ser la más negativa hacia el campo mexicano.
En este mismo sentido, Luis Hernández Navarro apunta lo siguiente: “que se haya producido un desastre climatológico no es responsabilidad de los funcionarios gubernamentales, pero sí lo es que no cuente con políticas para enfrentarlo. Es el caso de las sequías. En ello no hay novedad. Una parte significativa de nuestros cultivos se siembra en tierras que no tienen vocación para ello. Vivimos en el semidesierto, pero no existen políticas agrícolas para enfrentar esta situación. No hay ni propuestas de reconversión racionales ni una acción sostenida para aumentar la superficie de riego ni recursos compensatorios suficientes para hacer frente a las adversidades”.
Resulta incomprensible el rechazo presidencial respecto a crear el fondo de emergencia de un monto de 10 mil millones de pesos, para atender los daños causados en el campo por las contingencias climatológicas en 14 estados de la República. Ante ello, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión exhortó al presidente Felipe Calderón a que busque los mecanismos de colaboración y entendimiento con el Poder Legislativo, con objeto de resolver rápidamente el diferendo sobre la integración del fondo mencionado. Por su parte, el coordinador de la bancada perredista en la Cámara de Diputados, Armando Ríos Piter, calificó de “insensible” al presidente Felipe Calderón, por haber “vetado” en los hechos, el decreto legislativo e impedir con ello el flujo de recursos a las entidades dañadas. Por lo que toca a Zacatecas, estamos padeciendo la peor sequía en muchas décadas, con pérdidas que se estiman en el 75% de la superficie agrícola del estado, además de miles de muertes de cabezas de ganado.
Sin embargo, además del daño general causado al ambiente que ahora manifiesta con dureza los efectos de sus desequilibrios; también provoca daños directos a la salud de la población. Como ejemplo tenemos la incidencia de enfermedades y trastornos pediátricos importantes, como asma o alteraciones de comportamiento, que han venido en aumento en el mundo; lo que en buena medida, se debe a la baja calidad del medio ambiente en que crecen y se desarrollan nuestros niños.
En el caso de nuestro país, se ha detectado que en el organismo de las mujeres hay presencia de cuatro tipos de metales, cuatro clases de plástico, así como cuatro químicos usados como plaguicidas, debido a su exposición a contaminantes y tóxicos que se concentran en el ambiente, según reveló el estudio denominado “Evaluación de contaminantes orgánicos persistentes y metales seleccionados en la sangre de madres primigenias”, que realizó a finales del año pasado, la Comisión para la Cooperación Ambiental de América del Norte (CEC). Bajo estas condiciones, las mujeres son proclives a sufrir fracturas óseas, daños al sistema nervioso central, al sistema inmunológico, cáncer, presión alta, abortos, daños al cerebro y riñones. Esta problemática, nos obliga a rediseñar los programas de detección y control de la contaminación en México y a depurar las tareas de evaluación, corrección, control y prevención de los factores ambientales que pueden potencialmente, afectar adversamente la salud de las presentes y futuras generaciones.
Zacatecas no es ajena a este tipo de situaciones; en Mazapil y en general en toda la zona minera en la que se hace uso del arsénico como elemento de extracción metálica, este problema tiende a ser más agudo por las condiciones de precariedad e indefensión de su población. Además, es patente la ausencia de cifras que determinen la magnitud del problema a enfrentar; carencia que obstaculiza la implementación de programas eficaces que resuelvan este problema de raíz, principalmente por la contaminación del plomo, que por su magnitud y consecuencias sobre el desarrollo de los niños zacatecanos, representa un grave riesgo su salud. En este sentido, las autoridades competentes deben poner un énfasis en la protección de la población que está expuesta a los agentes físicos, químicos o biológicos generados que pueden dañar su salud.

